lunes, 14 de septiembre de 2009

-NO EXISTE EVIDENCIA CONVINCENTE QUE CONECTE A BIN LADEN CON EL 11S


XVI: Proyecto Censurado 2008

por Ed Haas






Aunque parezca increíble y el colmo de la manipulación mediática, el FBI estadounidense no persigue a Osama bin Laden, el principal sospechoso de los atentados del 11 de septiembre en los EEUU, a pesar que el presidente Bush haya desencadenado bombardeos en Afganistán y una guerra en Irak acusándolo por estos hechos. Presentaremos poco a poco y una por una, las 25 historias del Proyecto Censurado, es decir las 25 noticias top más ocultadas en EEUU en el 2007, que representan las más impactantes investigaciones periodísticas no difundidas por la prensa comercial y que nuestro colega chileno Ernesto Carmona promueve su conocimiento y divulgación.

Las 25 historias top más ocultadas en la prensa de los EEUU en el 2007 y publicadas o dadas a conocer en 2008.


Ver las investigaciones del Proyecto Censurado 2006 y publicadas el año pasado.

http://www.voltairenet.org/article143605.html

El rol de Osama bin Laden en los eventos del 11 de septiembre de 2001 no es mencionado por el póster del FBI con «Los Diez Más Buscados».

El periodista Ed Haas se comunicó el 5 de junio de 2006 con el cuartel general del FBI para preguntarles por qué, mientras bin Landen está buscado en conexión con los atentados con bombas a las embajadas estadounidenses en Tanzania y Kenya de agosto de 1998, el afiche no indica que sea buscado en conexión con los eventos del 11 de septiembre.

Rex Tomb, jefe de Publicidad Investigativa del FBI, respondió: “La razón de por qué el 11/9 no es mencionado en la página de Osama bin Laden como más buscado es porque el FBI no tiene evidencia convincente de su conexión con el 11 de septiembre". Continuó Tomb: “Bin Laden no ha sido acusado formalmente en conexión con el 11 de septiembre". Al solicitársele que explicara el procedimiento, Tomb respondió: “El FBI recoge evidencia. Una vez que se recolecta evidencia, ésta se envía al Ministerio de Justicia.

El Departamento de Justicia decide entonces si existe suficiente evidencia como para presentársela a un gran jurado federal. En el caso de las embajadas de EEUU bombardeadas en 1998, bin Laden fue procesado formalmente y se le formularon cargos ante un gran jurado. Si no ha sido formalmente procesado ni se le han formulado cargos en relación con el 11 de septiembre se debe a que el FBI no posee evidencia dura que conecte a bin Laden con el 11/9”.

Tras una pausa, Haas hizo otra pregunta: "Si el gobierno de EEUU no tiene suficiente evidencia consistente que conecte a bin Laden con el 11/9, ¿cómo es posible que haya invadido Afganistán para “sacarlo fuera de su cueva?”. A través de los medios corporativos, la administración Bush dijo a los ciudadanos estadounidenses que bin Laden era el “Enemigo Público Número Uno", responsable de la muerte de casi 3.000 personas el 11 de septiembre de 2001. El gobierno federal justificó haber invadido Afganistán para desarraigar a bin Laden y al Talibán, y justo seis años después, el FFBI dice que no tiene evidencia consistente que conecte a bin Laden con el 11/9.

Aunque el mundo debió haber sido convencido en diciembre de 2001 con el lanzamiento de una “video-confesión” de bin Laden, el Departamento de Defensa emitió un comunicado de prensa con un video del jefe del Pentágono Donald Rumsfeld afirmando: “No hay duda de la responsabilidad de bin Laden en los ataques del 11/9, incluso antes de que fuera descubierta esta cinta”.

En una nota de CNN respecto al video de bin Laden, el entonces alcalde de Nueva York Rudy Giuliani dijo que "la cinta remueve cualquier duda de que la campaña militar de EEUU contra bin Laden y sus asociados esté más que justificada". El Senador Richard Shelby, republicano de Alabama y vice presidente del Comité de Inteligencia del Senado, dijo: "El lanzamiento de la cinta es capital para informar a la gente en el mundo exterior que no cree que bin Laden estuvo implicado en los ataques del 11 de septiembre". Shelby insistió diciendo: "No sé puede seguir en la negación después de verse esta cinta".

Haas trató inútilmente de obtener alguna referencia o autentificación del gobierno de EEUU sobre la confesión del video, Sin embargo, resulta concluyente que la administración Bush, el Congreso de EEUU y los grandes medios corporativos presentaron el video como auténtico. Entonces ¿por qué el FBI no considera a esta "video-confesión" como evidencia consistente? Después de todo, observó Haas, cuando el FBI investiga crímenes como tráfico de drogas y aparece algún video en que miembros de un cártel de la droga hablan abiertamente de una operación de distribución exitosa en EEUU, ese video termina presentado como evidencia ante un gran jurado federal.

Los participantes identificados en el video son procesados. El solo video serviría por si mismo como evidencia suficiente para producir convicción en una corte federal. Entonces, ¿por qué –pregunta Haas– el "video-confesión" de bin Laden no tiene el mismo peso para el FBI?

¿Quién controla los medios?

Haas sugiere enérgicamente que comencemos a formular preguntas. “El hecho de que el FBI no tenga ninguna evidencia consistente para conectar a Osama bin Laden con el 11/9 debería ser el título de una noticia de primera página alrededor del mundo. El desafío al lector es descubrir por qué no lo es. ¿Por qué los medios de EEUU han ocultado que el gobierno les proporcionó los informes del 11/9, en vez de investigar ellos, por sí mismos, los acontecimientos del 11 de septiembre sin pasión, prejuicios ni oblicuidad? ¿Por qué los medios de EEUU entrevistaron o invitaron sólo a personas que pudieran hablar del 11/9 reforzando el encubrimiento del gobierno, en vez de buscar a gente que tuviera una visión crítica de la versión del gobierno acerca de 9/11?"

Haas continuó: "¿Quién está controlando el mensaje de los medios? ¿Cómo es posible que el FBI no tenga ninguna evidencia consistente que conecte a Osama bin Laden con los eventos del 11 de septiembre de 2001 mientras los grandes medios estadounidenses han jugado con la historia de su conexión con el 11/9 durante seis años hasta ahora, como si tuvieran una evidencia concluyente de que bin Laden es responsable del derrumbe de las torres gemelas, del ataque al Pentágono y de las muertes del vuelo 93 de United?

Actualización de Ed Haas

El 6 de junio de 2006 el Muckraker Report publicó un trabajo de Ed Hass titulado “El FBI dice: No hay evidencia dura que conecte a bin Laden al 11/9”. Haas es editor y redactor del Muckraker Report. El meollo de su artículo cuestiona la autenticidad y veracidad de la videocinta distribuida por el gobierno federal el 13 de diciembre de 2001, donde se reporta que Osama bin Laden "confiesa" los ataques del 11 de septiembre de 2001. Los medios corporativos –televisión, radio y diarios– repitieron, virtualmente sin parar, el comunicado del gobierno con la “confesión” de bin Laden, a través de Estados Unidos y el mundo, hasta por una semana después del lanzamiento de la video cinta.

Sin embargo, no se ha emitido ningún documento que demuestre la autenticidad de la videocinta o incluso que haya pasado por un proceso de autentificación. El Muckraker Report ha invocado el Acta de Libertad de Información (FOIA, según su sigla en inglés) para dirigirse al FBI, a la CIA, al Departamento de Defensa y al CentCom (Comando Central del sistema militar de EEUU) requiriendo que proporcionen la documentación que demostraría la autenticidad de la videocinta y la fecha y circunstancias en que fue descubierta. CentCom todavía no responde a la invocación de la FOIA.

Después de haber perdido la solicitud, el FBI respondió que no pudo encontrar ningún documento relativo a la petición. El Departamento de Defensa derivó al Muckraker Report a CentCom, mientras también indicaba no haber hallado ningún documento relativo a la petición amparada por la FOIA.

Sin embargo la CIA alegó que no puede confirmar ni negar la existencia o la no existencia de los expedientes relacionados con la petición. Según la CIA, el hecho de la existencia o no existencia de los expedientes solicitados está en propiedad clasificado como fuente de información de los métodos de inteligencia protegidos contra la desclasificación por la sección 6 de la ley de la CIA de 1949 y sus enmiendas. Por lo tanto, la agencia ha negado la petición conforme a las exenciones de FOIA (b)(1) y (b)(3).

Mucha gente cree que si la videocinta es auténtica, sería una evidencia suficientemente convincente para que el FBI conecte a bin Laden con el 11/9. El Muckraker Report también. Sin embargo, para que el Ministerio de Justicia pudiera procesar a bin Laden por los ataques del 11/ 9, algo que el gobierno todavía tiene que hacer, la videocinta tendría que ser entregada como evidencia y se sometida a un escrutinio adicional. Y esto parece ser algo que el gobierno desea evitar.

Otros creen que el vídeo es una falsificación. Lo llaman el “grasiento video bin Laden”. El Muckraker Report cree que si la videocinta existe es el resultado de una operación elaborada por la picardía de la CIA. El Muckraker Report también cree que la razón por la que no hay documentación que demuestre que la videocinta pasó por un proceso de verificación de su autenticidad es porque la CIA sabía que era auténtica, pues arregló la grabación.

Es altamente probable que la videocinta haya sido grabada el 26 de septiembre de 2001, antes de la invasión de EEUU a Afganistán.


Tomado de: http://www.voltairenet.org/article155919.html


Proyecto censurado 2008 http://www.voltairenet.org/article155929.html



Fuentes:

The Muckraker Report, June 6, 2006, and Ithaca Journal, June 29, 2006.
Título: “FBI says, ‘No Hard Evidence Connecting Bin Laden to 9/11’”
Autor: Ed Haas
http://www.teamliberty.net/id267.html

Estudiantes investigadores: Bianca May and Morgan Ulery
Académico evaluador: Ben Frymer, Ph.D.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

-LAS 865 BASES MILITARES DE EEUU EN 40 PAISES


¿Más siete de Colombia?

por Alfredo Jalife-Rahme*

El expansionismo militar estadounidense prosigue en el mundo y esto a pesar de la crisis económica que afecta el país. Porque la dominación militar es también una manera de presionar, controlar, interferir, chanteajar y amenazar para que una política moldeada a los intereses económicos de EEUU sea posible. A continuación el análisis de nuestro colega mexicano.





En el contexto del neo-pinochetismo hipócritamente tolerado por Washington en Honduras, ahora resulta que la proyectada instalación de siete bases militares de Estados Unidos en Colombia, que provocó masivo repudio en Latinoamérica, constituye la actualización de un nuevo acuerdo de seguridad mediante el arrendamiento de las bases existentes con el fin filantrópico de combatir a la narco-guerrilla fronteriza, según una ingeniosa interpretación de Obama expuesta a un grupo de reporteros hispanos (Reuters; 07/08/09), en vísperas de la desarticulada cumbre del ASPAN en Guadalajara, donde México no tiene nada que hacer ni debió participar desde su calamitosa génesis.

En el contexto del neo-pinochetismo hipócritamente tolerado por Washington en Honduras, ahora resulta que la proyectada instalación de siete bases militares de Estados Unidos en Colombia, que provocó masivo repudio en Latinoamérica, constituye la actualización de un nuevo acuerdo de seguridad mediante el arrendamiento de las bases existentes con el fin filantrópico de combatir a la narco-guerrilla fronteriza, según una ingeniosa interpretación de Obama expuesta a un grupo de reporteros hispanos (Reuters; 07/08/09), en vísperas de la desarticulada cumbre del ASPAN en Guadalajara, donde México no tiene nada que hacer ni debió participar desde su calamitosa génesis.

Nadie aprende en cabeza ajena y EU repite los mismos errores de la URSS, con una tríada de consecuencias devastadoras: sobrextensión imperial, guerra perpetua e insolvencia, que llevan a un probable colapso similar al de la anterior Unión Soviética, a juicio de Chalmers Johnson (Diez medidas para liquidar las bases militares de EU; Asia Times; 04/08/09).

Chalmers Johnson, profesor emérito de la Universidad de California (San Diego) y prolífico autor de libros notables, coloca en relieve el imperio global potencialmente ruinoso de bases militares que acompasa la larga dependencia en el imperialismo y el militarismo de EU en sus relaciones con otros países, además de “su hinchado establishment militar”.

En paralelo, Floyd Norris, analista financiero y económico de The New York Times (01/08/09), devela que el embarque de bienes duraderos civiles de EU se derrumbó mas de 20 por ciento durante la recesión, lo cual hubiera sido peor de no ser por la creciente producción de armas, que se disparó 123 por ciento (¡súper-sic!) por encima del promedio del año 2000 (inicio del militarismo bushiano que ha incrementado Obama con su máscara de cordero secuestrado por los lobos del Pentágono).

Norris comenta que todavía EU es primariamente una economía civil, cuando “el rubro militar representa alrededor de 8 por ciento de todos los bienes duraderos (en el año 2000 fue 3 por ciento), pero, a nuestro humilde entender, va que vuela a una economía preponderantemente militar, ya que muchos segmentos de su actividad civil se entrelazan con su consubstancial belicismo, como ha demostrado SIPRI, el excelso instituto pacifista sueco.

Según el inventario del Pentágono en 2008, citado por Johnson, el imperio de EU consiste de 865 instalaciones en más de 40 países, con un despliegue de más de 190 mil soldados en más de 46 países y territorios.

Johnson expone el caso singular de Japón y la base de Okinawa (por cierto, plagada de escándalos sexuales de los disolutos militares estadunidenses que llevan 64 años ininterrumpidos de ocupación).

Las siete bases militares adicionales de EU en Colombia elevarán su total planetario a 872, lo cual no tiene equivalente con ninguna potencia pasada y presente: ¡EU invadió literalmente al mundo!

Lo más relevante radica, a juicio de Johnson, en que tal despliegue es innecesario para la genuina defensa de EU, amén de provocar fricciones con otros países y su dispendioso mantenimiento global (250 mil millones de dólares por año, según Anita Dancs Foreign Policy in Focus): su único propósito es brindar a EU hegemonía, es decir, control o dominio sobre el mayor número posible de países en el planeta.

A juicio de Johnson, Obama no se ha percatado de que EU no tiene más la capacidad de ejercer su hegemonía global, mientras exhibe su lastimoso poder económico lisiado, cuando EU se encuentra en una decadencia sin precedente.

Expresa tres razones básicas para liquidar el imperio estadunidense: 1. Carece de los medios para un expansionismo de posguerra; 2. ”Va a perder la guerra en Afganistán, lo cual abultará más su quiebra”, y 3. acabar el vergonzoso secreto del imperio de nuestras bases militares.

Propone diez medidas:

1. Poner fin al severo daño ambiental causado por las bases y el cese del Acuerdo sobre el Estatuto de los Ejércitos (SOFA, por sus siglas en inglés) que de antemano impide a los países anfitriones ejercer su jurisdicción sobre los crímenes perpetrados por soldados estadunidenses, exentos de toda culpabilidad (en particular, la epidemia de violaciones sexuales en los paraísos militares).

2. Liquidación del imperio y aprovechar el costo de oportunidad para invertir en campos más creativos.

3. Lo anterior, indirectamente frenaría el abuso a los derechos humanos, ya que el imperialismo engendra el uso de la tortura, tan pletórico en Irak, Afganistán y la base de Guantánamo.

4. Recortar el inacabable listado de empleados civiles y dependientes del Departamento de Defensa, dotado de su lujoso hábitat (albercas, cursos de golf, clubes, etcétera).

5. Desmontar el mito, promovido por el complejo militar-industrial, de su valía en la creación de empleos y en la investigación científica, lo cual ha sido desacreditado por una investigación económica seria.

6. “Como país democrático que se respeta a sí mismo, EU debe cesar de ser el mayor exportador de armas y municiones del mundo y dejar de educar a los militares del Tercer Mundo (v.gr. militares de Latinoamérica en la Escuela de las Américas de Fort Benning, Georgia) en las técnicas de tortura, golpes militares y servicio como instrumentos de nuestro imperialismo.”

7. Debido a las limitaciones crecientes del presupuesto federal se deben abolir programas que promueven el militarismo en las escuelas, como el entrenamiento del Cuerpo de Oficiales de Reserva.

8. Restablecer la disciplina y la rendición de cuentas en las fuerzas armadas de EU, disminuyendo radicalmente la dependencia de los contratistas civiles, empresas militares privadas, y agentes que trabajan para el ejército fuera de la cadena de mando y el Código de Uniforme de la Justicia Militar. Cita al respecto el libro de Jeremy Scahill Blackwater: El ascenso del ejército mercenario más poderoso (sic) del mundo (Nation Books, 2007). A propósito, el holandés-estadunidense Eric Prince, fundador dimisionario de Blackwater y neo-cruzado de la extrema derecha cristiana del Partido Republicano (muy cercano al bushismo), acaba de ser implicado en un asesinato (The Nation; 04/08/09).

9. Reducir el tamaño del ejército de EU.

10. Cesar la dependencia inapropiada en la fuerza militar como medio principal para intentar conseguir metas de política exterior.

Su conclusión es realista: desafortunadamente, pocos imperios en el pasado abandonaron voluntariamente sus dominios para permanecer como entidades políticas independientes y autogobernables. Los dos importantes y recientes ejemplos son los imperios británico y soviético. Si no aprendemos de ellos, nuestra decadencia y caída estarán predeterminadas.

¿Tendrá curación la adicción de EU al militarismo por más de un siglo?


Alfredo Jalife-Rahme

Especialista mexicano en asuntos internacionales. Autor de varios libros sobre los síntomas indeseables de la mundialización. Colabora dos veces por semana en el diario mexicano La Jornada.


Fuente: http://www.voltairenet.org/article161563.html

lunes, 7 de septiembre de 2009

-LA GRANJA DE LOS ANIMALES DE OBAMA


GUERRAS MAYORES Y MAS SANGUINARIAS
EQUIVALEN A JUSTICIA Y PAZ

Estados Unidos ha forzado a su general David D. McKiernan a la renuncia por considerarlo incapaz de cumplir su misión y viene de nombrar como sucesor al general del ejército Stanley McChrystal, quien se convierte entonces en el nuevo comandante des las fuerzas armadas estadounidenes, de la OTAN y en Afganistán. De esta manera, Obama nombra a un militar que tiene un oscuro pasado reciente: Stanley McChrystal no sólo creó la JSOC (Joint Special Operations Command), un comando especial y secreto implicado en una serie de abusos y otras barbaridades, cómo las torturas en las prisiones en Irak, sino que este brutal militar es un ferviente seguidor de las doctrinas neoconservadoras de la era Bush. Todo esto promete más escalada militar en Afganistan y más guerra en la agenda imperialista.


En esta foto archivo fechada 14 de abril de 2003 publicada por el Pentagono se puede apreciar al Mayor General Stanley McChrystal, hoy el presidente Obama acaba de nombrarlo comandante supremo de las fuerzas armadas estadounidenses y de la OTAN.

«Los Deltas son unos psicópatas… Tienes que ser un psicópata acreditado para unirte a la Fuerza Delta...», me dijo en Fort Bragg, allá por los años ochenta, un coronel del ejército estadounidense.

Ahora, el Presidente Obama acaba de ascender al más infame de los psicópatas, el General Stanley McChrystal, a la jefatura del mando militar estadounidense y de la OTAN en Afganistán.

El ascenso de McChrystal para ese papel dirigente ha venido marcado por el papel fundamental desarrollado en la dirección de los equipos de operaciones especiales encargados de ejecutar asesinatos extrajudiciales, torturas sistemáticas, bombardeos de comunidades civiles y misiones de búsqueda y destrucción. Incardina totalmente la brutalidad y la afición a la sangre que acompaña la construcción del imperio dirigida por el ejército. Entre septiembre de 2003 y agosto de 2008, McChrystal estuvo al Mando de las Operaciones Especiales Conjuntas del Pentágono (JSO, por sus siglas en inglés) que se sirven de equipos especiales para perpetrar asesinatos en el exterior.

El punto a destacar de los equipos de «Operaciones Especiales» (SOT, por sus siglas en inglés) es que entre sus opositores no distinguen entre civiles y militares, entre activistas y sus simpatizantes y la resistencia armada. Los SOT están especializados en establecer escuadrones de la muerte y reclutar y entrenar fuerzas paramilitares para aterrorizar a las comunidades, barrios y movimientos sociales que se opongan a los regímenes clientelistas de EEUU. El “contraterrorismo” de los SOT es terrorismo al revés, dedicándose a perseguir a los grupos sociopolíticos existentes entre los apoderados de EEUU y la resistencia armada.

Los SOT de McCrystal seleccionaron como objetivos a los dirigentes de la resistencia nacional y local en Iraq, Afganistán y Pakistán, atacándoles a través de acciones de comandos y bombardeos aéreos. Durante los últimos cinco años del período Bush-Cheney-Rumsfeld, los SOT estuvieron profundamente implicados en las torturas a prisioneros políticos y sospechosos. McChrystal era especialmente el favorito de Rumsfeld y Cheney por estar encargado de las fuerzas de “acción directa” de las “Unidades de Misiones Especiales”.

Los operativos de “Acción Directa” están constituidos por torturadores y escuadrones de la muerte y el único deber que sienten para con la población local es el de desencadenar el terror, no el de hacer propaganda. Se comprometen en la “propaganda a partir de los muertos”, en los asesinatos de dirigentes locales con objeto de “enseñar” a la población local a obedecer y someterse a la ocupación. El nombramiento por Obama de McChrystal para el mando supremo refleja una grave y nueva escalada militar de su guerra de Afganistán frente a los avances de la resistencia por todo el país.

El deterioro de la posición de EEUU se pone de manifiesto en el endurecimiento del cerco alrededor de todas las carreteras que entran y salen de la capital afgana, Kabul, así como en la expansión del control e influencia talibán a través de la frontera entre Pakistán y Afganistán. La incapacidad de Obama para reclutar nuevos refuerzos por parte de la OTAN significa que la única oportunidad con que cuenta la Casa Blanca para progresar en su avance imperial militarista es aumentar el número de tropas estadounidenses e incrementar la ratio de muerte entre todos y cada uno de los supuestos sospechosos civiles en los territorios controlados por la resistencia armada afgana.

La Casa Blanca y el Pentágono afirman que el nombramiento de McCrystal se debe a las “complejidades” de la situación sobre el terreno y a la necesidad de “un cambio en la estrategia”. El término “complejidad” es un eufemismo para tratar de ocultar el incremento masivo de la oposición a EEUU, que complica las operaciones tradicionales de “barrido militar y bombardeos” en alfombra. La nueva estrategia practicada por McChrystal necesita de “operaciones especiales” a largo plazo y a gran escala para devastar las redes sociales locales y asesinar a sus dirigentes, que son quienes proporcionan el sistema de apoyos que necesita la resistencia armada.

La decisión de Obama de impedir la publicación de decenas de fotografías que documenta las torturas a los prisioneros llevadas a cabo por las tropas y los “interrogadores” estadounidenses (especialmente bajo el mando de las “Fuerzas Especiales”) está directamente relacionada con el nombramiento de McChrystal, cuyas fuerzas “SOT” están profundamente implicadas en las extensas prácticas de tortura ejecutadas por todo Iraq. De igual importancia es que bajo el mando de McChrystal, el DELTA, SEAL y los Equipos de Operaciones Especiales tendrán un papel mayor en la nueva “estrategia de contrainsurgencia”. La afirmación de Obama de que la publicación de esas fotos afectaría adversamente a las “tropas” tiene un significado especial: La exposición gráfica del modus operandi de McChrystal durante los últimos cinco últimos años del mandato del Presidente Bush minaría su eficacia a la hora de ejecutar idénticas operaciones bajo Obama.

La decisión de Obama de recuperar los “tribunales militares” secretos de los prisioneros políticos extranjeros que se establecieron en la prisión del campo de Guantánamo no es una simple repetición de las políticas de Bush-Cheney, que Obama había condenado y prometido eliminar durante su campaña presidencial, sino parte de su política más amplia de militarización y coincide con la aprobación de las mayores operaciones secretas de vigilancia policial desencadenadas contra ciudadanos estadounidenses.

Poner a McChrystal a cargo de las extendidas operaciones militares afgano-pakistaníes significa colocar a un tristemente célebre profesional del terrorismo militar –de la tortura y asesinato a cuantos se oponen a las políticas estadounidenses- en el centro de la política exterior de EEUU. La expansión cuantitativa y cualitativa de Obama de la guerra de EEUU en el Sur de Asia significan cifras masivas de refugiados escapando de la destrucción de sus campos, hogares y pueblos; decenas de miles de muertes de civiles y la erradicación de comunidades enteras. Todo esto es lo que se va a ver ejecutar a la administración Obama en su intento de “atrapar el pez (activistas e insurgencia armada) vaciando el lago (desplazar poblaciones enteras)”.

La restauración por Obama de todas las políticas más nefastas de la Era Bush y el nombramiento de su más brutal comandante se basan en su total abrazo de la ideología de construcción del imperio a través del ejército. Una vez que uno cree (como hace Obama) que el poder y la expansión estadounidense se basan en la contrainsurgencia y en las conquistas militares, cualquier otra consideración económica, moral, diplomática e ideológica estará subordinada al militarismo. Al centrar todos los recursos en conseguir triunfar en la conquista militar, apenas podrá prestarse atención a los costes soportados por los pueblos machacados por la conquista ni a las necesidades de la economía interna y del Tesoro estadounidenses. Esto ha quedado claro desde el principio: En medio de una importante recesión/depresión, con millones de estadounidenses perdiendo sus empleos y hogares, el Presidente Obama aumentó el presupuesto militar en un 4%, elevándolo por encima de los 800.000 millones de dólares.

El abrazo al militarismo de Obama quedó patente a partir de su decisión de ampliar la guerra en Afganistán a pesar del rechazo de los países de la OTAN a comprometerse enviando más tropas. Y resulta obvio ante la designación del General de las Fuerzas Especiales más duro e infame desde la era Bush-Cheney para encabezar un mando militar que tiene la misión de doblegar las zonas fronterizas de Pakistán.

Es lo mismo que George Orwell describía en su Granja de Animales: Los Cerdos demócratas están ahora embarcados en las mismas brutales políticas militaristas de sus predecesores, los porquerizos republicanos, sólo que ahora todo se hace en nombre de los pueblos y de la paz. Orwell podría parafrasear la política del Presidente Barack Obama diciendo: “Guerras mayores y más sanguinarias equivalen a justicia y paz”.


James Petras

*James Petras es profesor emérito de sociología en la universidad de Binghamton (New York). Intelectual emblemático de la izquierda estadounidense, es autor de numerosas obras. James Petras es miembro de la conferencia «antiimperialista» Axis for Peace que organiza la Red Voltaire.


Fuente: http://www.voltairenet.org/article160128.html

miércoles, 2 de septiembre de 2009

-EL SOUTHCOM TOMA EL PODER EN UN ESTADO DEL ALBA


Honduras: el primer golpe de Estado

militar de la administración Obama




Por Thierry Meyssan*

Honduras suscitó la cólera de Washington al rebelarse contra la presencia militar estadounidense e incorporarse al ALBA. Militares formados en la Escuela de las Américas y dirigidos por consejeros estadounidenses derrocaron al presidente constitucional Manuel Zelaya y pusieron en el poder a quien había sido su rival de siempre en el seno del partido liberal, Roberto Micheletti. Thierry Meyssan hace un recuento de los objetivos de este enfrentamiento y señala la voluntad de la administración Obama de retomar el control de América Latina.

Nadie pensó que la crisis surgida entre Honduras y Estados Unidos pudiera desembocar en un golpe de Estado militar. Parecía que Washington había renunciado a esa forma de acción, aunque la administración Bush había sobornado recientemente a un grupo de militares para que derrocaran al presidente constitucional de Venezuela (el 12 de abril de 2002) [1] y había utilizado a sus propias fuerzas especiales para secuestrar al presidente constitucional de Haití (el 29 de febrero de 2004) [2]. Pero los comunicadores de la Casa Blanca venían utilizando últimamente la amplia sonrisa del flamante Barack Obama para hacer creer a la opinión pública internacional que Estados Unidos había cambiado y que había renunciado a su ambición imperial.

La Importancia estratégica de los cinco Estados de la antigua República Federal de América Central (Costa Rica, Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua) reside en su situación geográfica como corredor de tránsito entre dos continentes y dos océanos. Si bien ninguno de ellos dispone de recursos naturales especialmente importantes, lo interesante es que todos ellos pueden servir de base para controlar la zona. Durante la revolución sandinista en Nicaragua, Washington utilizó Honduras como base de retaguardia de las bandas contrarrevolucionarias. Bajo la dirección de John Negroponte, la embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa se convirtió en cuartel general de los «contras» nicaragüenses y de sus escuadrones de la muerte. Vista desde ese ángulo, la evolución antiimperialista de Honduras, luego del regreso de los sandinistas al poder en Nicaragua, representaba no tanto un problema en sí como un verdadero peligro de «contaminación». ¿En qué representaba la evolución de la situación hondureña un peligro tan grande como para que Washington decidiera recurrir nuevamente a los viejos métodos, corriendo así el peligro de malograr todos sus esfuerzos propagandísticos?


La presidencia de Maduro y las elecciones de 2005

Al igual que el resto de Centroamérica, Honduras enfrenta la existencia de las maras (pandillas). La más conocida es la Mara Salvatrucha. Se trata de bandas de niños manipulables debido a su dependencia de la droga y organizados mediante ritos místico-criminales [3]. Sus miembros se entregan a todo tipo de violencias, alcanzando a veces un inusitado grado de barbarie que los ha llevado a protagonizar verdaderas masacres.

En 2001, el candidato nacionalista Ricardo Rodolfo Maduro Joest resultó electo bajo la promesa de luchar contra el crimen. Su propio hijo, de 25 años, había sido secuestrado, torturado y asesinado, y su funeral se había convertido en una verdadera manifestación de carácter nacional. Al llegar a la presidencia, Ricardo Maduro ordenó espectaculares operaciones de lucha contra las pandillas. También reforzó el arsenal de la policía y sacó a los militares de los cuarteles para que ayudaran a los policías. Con el apoyo de la democracia cristiana, Maduro logró la adopción de una ley que castigaba con un mínimo de 5 años de prisión el solo hecho de ser miembro de una mara.

Aunque aquella ley sirvió de inspiración a países como Guatemala y Salvador, la Corte Constitucional hondureña decidió invalidarla porque comprometía la responsabilidad individual por asociación en casos de crímenes que el acusado no había cometido. La aplicación de aquella ley había dado lugar a un gigantesco aumento del número de personas encarceladas, lo cual se provocó a su vez sangrientos motines en las prisiones. En definitiva, como aquella ley no abordaba las causas sociales del fenómeno, ya masivo, su aplicación no detuvo el aumento de la criminalidad.

En 2005, el candidato nacionalista a la sucesión de Maduro, «Pepe» Lobo, consideraba que sólo una guerra podía acabar con las maras. Así que propuso reinstaurar la pena de muerte a través de un referéndum que contemplaría además la posibilidad de pronunciar penas de muerte colectivas contra las pandillas, a pesar de que un estudio realizado en Salvador ya había demostrado que el 51,9% de los criminales tenían sólo entre 11 y 15 años. Así que Honduras habría tenido que matar a muchos de sus propios hijos. Mientras tanto, el candidato liberal, Manuel Zelaya, proponía un enfoque mucho más razonable, basado no sólo en la represión sino en la realización de verdaderos esfuerzos a favor de la educación y de la inserción de aquellos niños en la sociedad.

En el plano económico, los resultados del presidente Maduro también resultaban bastante polémicos.

Ex gobernador del Banco Central y brillante hombre de negocios (concesionario de Seros y director del fondo de inversiones La Paz), Maduro negoció la reducción de la deuda hondureña con el FMI y con el Club de París. Pero, como contrapartida, tuvo que aumentar los impuestos y reducir el número de funcionarios, política que penalizó únicamente a la clase media.

También incluyó a su país en el Acuerdo de Libre Comercio Estados Unidos/Centroamérica, sin encontrar mucha oposición política contra aquel proyecto, a pesar de sus desastrosas consecuencias para los pequeños agricultores. Las excelentes relaciones del presidente Maduro con su homólogo estadounidense George W. Bush condujeron incluso al envío de 370 militares hondureños a Irak, donde fueron destacados, junto a los españoles, en la zona administrada por el contingente polaco. Pero, como consecuencia de la decisión de Zapatero de retirar de Irak las tropas españolas, Maduro se vio políticamente obligado a retirar también a los soldados hondureños. Y finalmente, el mandato presidencial de Ricardo Maduro concluyó en un ambiente grotesco matizado por un escandaloso divorcio.

El liberal de izquierda José Manuel Zelaya Rosales presentó entonces una atrayente alternativa. En vez de proponer el cierre de servicios públicos como medio de garantizar una importante reducción presupuestaria, Zelaya propuso una reducción del tren de vida del Estado. Y para reforzar los ingresos del Estado, propuso facilitar el empleo en los sectores altos consumidores de fuerza de trabajo. En la lucha contra la criminalidad juvenil, Zelaya anunció su intención de equipar todas las escuelas con computadoras y de garantizar la instrucción pública gratuita a todos los niveles de la sociedad.

En 2005, en una elección de una sola vuelta, los hondureños eligieron como presidente a José Manuel Zelaya, con un 49,9% de sufragios, y le garantizaron el 48,4% de los escaños en el Congreso (unicameral). Su principal adversario, el nacionalista de derecha Porfirio Sosa, obtuvo el 46,2% de los sufragios y un 42,9% de los escaños en el Congreso. Los resultados eran tan apretados que se requirió su validación, la cual se produjo al cabo de dos semanas de espera. Tres pequeñas formaciones políticas se encontraron entonces en posición de árbitros en el seno del Congreso: la Unión Democrática, la Democracia Cristiana y el partido Innovación y Unidad.

Elección presidencial
(27 noviembre 2009)

Elecciones legislativas
(27 noviembre 2009)

José Manuel Zelaya Rosales
49,90 % de votos válidos

Partido Liberal
62 escaños

Porfirio Lobo Sosa
46,2 % de votos válidos

Partido Nacional
55 escaños

Juan Ángel Almendares Bonilla
1,5 % de votos válidos

Unificación Democrática
5 escaños

Juan Ramón Martínez
1,4 % de votos válidos

Democracia cristiana
4 escaños

Carlos Sosa Coello
1,0 % de votos válidos

Innovación y Unidad)
2 escaños

La presidencia de Manuel Zelaya

Nada dejaba entrever que el ranchero Manuel Zelaya pudiera entrar en conflicto con Washington, sobre todo si se tiene en cuenta que la mayoría relativa de la que disponía no favorecía la posibilidad de una ruptura política. En primer lugar, el presidente Zelaya prosiguió la política de descentralización que ya había iniciado en su época de ministro. Su objetivo era acercar los centros de decisión a la ciudadanía para fortalecer el poder popular y la transparencia. Esta reforma provocó un distanciamiento entre la clase política corrupta de la capital y los nuevos notables locales. Y también sacó a la luz el control de los militares sobre una parte de la economía [4]

Pero lo más importante es que, en junio de 2006, Manuel Zelaya anunció su intención de destinar al tráfico comercial la base aérea de Soto Cano [5], en la que se encontraba un contingente estadounidense. Ante la reacción del Pentágono, el ministro hondureño de Defensa trató de retroceder, argumentando el costo del equipamiento necesario. Pero el presidente Zelaya mantuvo su decisión. Oficialmente, Soto Cano no era más que una pequeña base aérea cuyo personal se componía de 190 militares y 730 civiles. Pero su pista es la única de toda Centroamérica capaz de recibir grandes aviones destinados al transporte de tropas. Fort Bravo es la única estación del SouthCom fuera de Estados Unidos [6]. Y, sobre todo, Soto Cano es una base de escucha vinculada a dos unidades secretas: Cerro La Mole y Swan Island. Este dispositivo es indispensable para el funcionamiento de la inteligencia militar estadounidense en la región. Curiosamente, Estados Unidos nunca ha firmado con Honduras ningún acuerdo que precise el estatus de las instalaciones anteriormente mencionadas.

A pesar de la fuerte popularidad del presidente Zelaya, una sorpresiva campaña de prensa lo acusó de no haber respetado sus promesas, de no haber logrado mejorar el nivel de vida ni contrarrestar el crimen. En realidad, Zelaya no podía proteger a su país del alza mundial del petróleo y se publicaban numerosos reportajes sensacionalistas que daban la impresión de que el país enfrentaba una gran proliferación de las maras. Manuel Zelaya respondió obligando a los medios audiovisuales privados a transmitir varias horas de entrevistas con miembros de su gobierno.

Washington manifestó su irritación mediante la reducción de sus programas de ayuda a la población hondureña, pero mantuvo sus programas de seguridad. Estados Unidos incluso proporcionó a Honduras importantes medios para la realización de sus planes de lucha contra el crimen organizado y contra el tráfico de drogas y el terrorismo. Washington financió, por ejemplo, el equipamiento de Puerto Cortés con tecnología de punta que permite escanear todos los contenedores enviados a Estados Unidos que pasan por ese puerto hondureño.

Por otro lado, Washington dispone de poderosos medios de presión sobre Tegucigalpa. Honduras, país de 7 millones de habitantes, tiene cerca de un millón de inmigrantes en Estados Unidos, sobre todo desde el paso devastador del ciclón Mitch por territorio hondureño, en 1998. 78 000 de esos inmigrantes hondureños en Estados Unidos son residentes temporales, estatus que han renovado varias veces, y pueden ser expulsados mediante una simple decisión administrativa.

El presidente Zelaya prosiguió su lucha contra la corrupción, obligando a varios altos funcionarios a renunciar a sus puestos. Y algunos de éstos comenzaron entonces a conspirar. Se descubrió incluso que el ex director de la compañía de telefonía pública había interceptado los teléfonos del presidente Zelaya.

Al estallar en Estados Unidos la crisis de las subprimes y en momentos en que se produce el alza mundial de los precios de los alimentos básicos, el presidente Zelaya recurre, lógicamente, a la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), organización intergubernamental promovida por Venezuela, país que garantiza la seguridad alimentaria y energética de los Estados miembros y que coordina además la realización de importantes programas de salud pública.

Esa decisión de Zelaya obtiene un fuerte apoyo popular, pero suscita inquietud entre las clases medias, ya afectadas por la política económica de Maduro y por la crisis económica mundial.

El 25 de agosto de 2008, Manuel Zelaya rinde homenaje al «Guerrillero heroico» Ernesto Che Guevara y, ante una multitud de 100 000 personas, firma en Tegucigalpa la entrada de su país al ALBA, en presencia de los presidentes Evo Morales, de Bolivia; Daniel Ortega, de Nicaragua; Hugo Chávez, de Venezuela, y del vicepresidente cubano Carlos Lage. El presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, también está representado en el acto.

Honduras se convierte así en una de las naciones rebeldes.


El golpe de Estado militar

Representantes del gobierno de Estados Unidos admitieron en el New York Times haber entrado en contacto con los golpistas días antes de la asonada. Pero afirman que lo hicieron para convencerlos [7] de que emprendieran esa acción. Según esos testimonios, aquellos contactos finalizaron el domingo (o sea, en momentos en que el golpe ya había comenzado).

Pero hay que tener en cuenta que el pequeño ejército hondureño ha sido enteramente armado, entrenado e instruido por Estados Unidos. Se supone que obedezca a su comandante en jefe, el presidente de la República, y al jefe de su Estado Mayor. Pero, en la práctica, se encuentra bajo el control del SouthCom, desde Soto Cano y Miami [8].

Precisamente el jueves pasado, el Pentágono instaló apresuradamente al nuevo comandante del SouthCom, el general Douglas M. Fraser, para darle seguimiento al golpe.

En todo caso, la operación ya había sido concebida desde hace tiempo. Al igual que el ataque contra los edificios oficiales en Moldavia, al igual que la limpieza del valle de Swat, que el exterminio de los Tigres tamules o la «revolución verde» en Irán, el golpe de Estado en Honduras fue planificado por la administración Bush y posteriormente confirmado y ejecutado por la administración Obama, a pesar de los visos de legalidad que ésta última parecía ofrecer.

La tensión se recrudeció cuando el presidente Zelaya convocó a una consulta popular, que debía tener lugar el domingo 28 de junio, para determinar si los electores eran favorables a la elección de una Asamblea Constituyente. Se desató entonces una campaña internacional de prensa que presentaba aquella iniciativa como una maniobra exclusivamente tendiente a abrir a Manuel Zelaya la posibilidad de obtener un segundo mandato. Lo cual es totalmente falso ya que la elección de la Asamblea Constituyente sólo hubiese tenido lugar el mismo día que la próxima elección presidencial y, por consiguiente, la hipotética modificación de la Constitución no hubiese podido producirse sino mucho después del fin del mandato de Zelaya. Por lo tanto, el presidente Zelaya nunca hubiese podido ser candidato a su propia sucesión. Pero, claro está, después de haber acusado a Hugo Chávez de querer ser «presidente vitalicio», había que acusar a su aliado Manuel Zelaya de querer convertirse en dictador él también.

El 9 de junio, el Congreso hondureño adoptó una ley constitucional que prohibía la realización de un referéndum a menos de 180 días de la elección presidencial. El Tribunal Supremo declaró la consulta popular ilegal (pero no anticonstitucional), aunque la ley de modificación fue declarada en sí misma anticonstitucional. En base a esa decisión, el jefe del Estado Mayor, el general Romeo Vásquez, bloqueó la organización de la consulta. El presidente se presentó entonces personalmente en una base militar para «rescatar» las boletas que debían ser utilizadas en la consulta popular y revocó al jefe del Estado Mayor por insubordinación. Al igual que los demás golpistas latinoamericanos, el general Romeo Vásquez fue formado por Estados Unidos en la tristemente célebre Escuela de las Américas.

La base de Soto Cano se encuentra actualmente bajo las órdenes del coronel Richard A. Juergens. Fue al parecer fue este mismo militar estadounidense quien dirigió el secuestro del presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide cuando ocupaba el cargo de director de Operaciones Especiales del Special Operations Command.

El domingo 28 de junio de 2009, siendo alrededor de las 5h30 de la mañana (hora de Honduras), fueron cortadas la electricidad y las líneas telefónicas fijas y hertzianas. Comandos de militares encapuchados [9] asaltaron la residencia del presidente Zelaya y se lo llevaron, lo metieron en un avión y lo enviaron a Costa Rica en ropa de dormir. Fueron arrestados por lo menos 8 ministros, entre ellos la ministra de Relaciones Exteriores, así como otras personalidades, como el alcalde de San Pedro Sula (la segunda ciudad de Honduras). Cuando se restableció el servicio eléctrico, los medios audiovisuales anunciaron que se había decretado un toque de queda y la anulación de los oficios religiosos dominicales y de la consulta popular.

Después del mediodía, los diputados, que fueron previamente autorizados a salir a la calle, realizaron una reunión extraordinaria en la sede del Congreso. El presidente del Congreso, Roberto Micheletti, dio lectura a una carta, con fecha del 26 de junio, en la que el presidente Manuel Zelaya supuestamente renunciaba a su cargo. Nadie expresó sorpresa por la aparición de esta carta con fecha del 26 de junio. Después de dejar constancia de la supuesta vacancia a la cabeza del Estado, el Congreso designó a su propio presidente para ocupar la presidencia de la República. Por su parte, el Tribunal Constitucional afirmó, en un comunicado enteramente orwelliano, que el ejército había defendido la Constitución impidiendo que el presidente Zelaya diera un golpe referendario. El Tribunal sostuvo que al bloquear la consulta popular ordenada por el presidente de la República, el jefe del Estado Mayor había actuado legalmente, si lo había hecho por orden de un juez. Para que nadie ignorara el verdadero objetivo de la operación, los militares arrestaron a los embajadores o encargados de negocios de los Estados miembros del ALBA.

El desarrollo mismo del golpe de Estado en Honduras recuerda aquel que tuvo lugar en Haití, en 2004, contra el presidente Jean-Bertrand Aristide: secuestro en plena madrugada por soldados encapuchados y “aparición” de una carta de renuncia.

La manera como las agencias de prensa atlantistas han descrito el diferendo electoral, de forma tendenciosa para dar al golpe de Estado una apariencia de legalidad, demuestra la premeditación de esta operación por parte de Washington. La manipulación de las causas del golpe, ocultando el asunto de la base de Soto Cano y los vínculos entre militares hondureños y estadounidenses, es muestra además de una evidente voluntad de ocultar el papel de la administración Obama.


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Notas:

[1] «Opération manquée au Venezuela», por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 18 de mayo de 2002.

[2] «La CIA déstabilise Haïti», «Coup d’État en Haïti» y «Paris relâche le président haïtien», por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 14 de enero, 1º y 16 de marzo de 2004.

[3] «L’extension de la Mara Salvatrucha», por Gaston Pardo, Réseau Voltaire, 2 de marzo de 2005.

[4] La democracia se instaló rápidamente en Honduras mientras que revoluciones y contrarrevoluciones se desarrollaban en la región. Estados Unidos garantizó que parte de la economía hondureña quedara bajo su control indirecto, a través de los militares.

[5] La base Soto Cano es la antigua base de Palmerola. Está situada al nordeste de Tegucigalpa, a 747 millas de la capital.

[6] El SouthCom es el comando estratégico de las fuerzas armadas estadounidenses encargado de garantizar el control de Latinoamérica.

[7] «Honduran President Is Ousted in Coup», por Elisabeth Malkin, The New York Times, 29 de junio de 2009.

[8] El SouthCom tiene su sede en Miami, pero dispone además de una estación en Soto Cano y de puestos avanzados en Comalapa (Salvador), Manta (Ecuador) así como en las islas de Aruba y Curazao (Antillas Holandesas).

[9] El uso de pasamontañas o capuchas en este tipo de operación es inútil y contraproducente, a no ser que se trate de enmascarar la participación de consejeros militares extranjeros.